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Óyeme, intenta acercarte a mis labios.
Oye mi voz: te amo.
Este secreto está en mi súbito pensamiento. Ámame, únete a este latido, a esta piel, a estos hilos.
Enciende con tus labios nuevos horizontes donde la caricia aparezca con sonriente llegada.
Óyeme, transcurre en medio de esta melodía, acércate a este corazón vivo que sin ti no tiene sonido.
Enlázate a esta marcha de sentimientos: te quiero.
He colgado un paisaje azul nuevo, un sol hecho de ternuras, unas barcas que bogan ligeras.
Óyeme, dame tu mano, empáñame con tu aliento, encendamos este frenesí, este clamor, esta luna convertida. Oye mi voz, cierra los ojos, toquemos el cielo, enviemos con nuestra brisa un constante amanecer, unos cuerpos nacidos.
Óyeme, óyeme: te amo.
Ven hasta mí, inscríbete en esta quietud, en estos deseos.
Óyeme, óyeme: te quiero.
Te acercas. Me estremezco. Tiemblo.
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